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Castillo de Hierro

MIRADOR EN EL CASTILLO DE HIERRO

Paisaje desde el Castillo

 

Se encuentra en el Castillo de Hierro, peñón rocoso situado como un "faro" en el centro de una amplia zona de serranía delimitada por sierras perimetrales. En su cumbre se conservan restos de una torre de vigilancia que forma parte de la convulsa zona de "frontera" entre el mundo islámico y el cristiano que discurrió desde Algeciras hasta Jaén en los siglos XIII y XIV.

 

En el inicio del ascenso encontrará otros paneles informativos sobre la historia de esta fortaleza mientras disfruta de la frescura de una de las aguas naturales de la fuente del Pilarillo. En el tramo de subida, podrá realizar paradas descansar mientras comtempla el imponente paisaje circundante por ejemplo en el Mirador del Sillón del Rey.

 

Flora y fauna en el Castillo

 

En este promontorio en el que se encuentra existe una flora y fauna específica que forman parte de su paisaje.

 

Respecto a la fauna, obviamente un peñón con tajos escarpados como este supone un hábitat especialmente adecuado para determinado tipo de aves. Podrá observar en vuelo y acercándose a las grietas de la piedra a algunos ejemplares de cernícalos primillas (1)Falco tinniculus- que viven aquí. Una experiencia impresionante es observar los buitres leonados (2) –Gyps fulvus- de la colonia cercana de Zaframagón planeando en torno a este peñón, a veces incluso por debajo de nuestra vista en una estampa inaudita en otros lugares. Además de las aves indicadas, desde recientes fechas se pueden avistar en el Castillo y las peñas colindantes un grupo de cabra montés (3) –Capra pyrenaica- que han fijado aquí su residencia. Para los expertos y curiosos, con paciencia podrán ver todo un catálogo de pequeñas lagartijas de diversos colores, formas y tamaños que aprovechan las rocas para vivir.

 

En relación a la flora, en un peña rocosa en la que prácticamente todo el suelo es roca es difícil encontrar mucha variedad, no obstante, existen una serie de plantas –predominando las herbáceas- capaces de adaptarse en suelos semiterrosos, de poco espesor y con poca capacidad de retención de agua. Podrá ver y oler aromáticas como el hinojo (4) –Foeniculum vulgare- y tomillo (5) –Thymus vulgaris-, diversos tipos de espinos herbáceos, pequeñas palmeras silvestres y pitas, y en cuanto a árboles, prácticamente se reducen a almendros (6) –Prunus dulcis- en las faldas baja de la montaña.

 

Curiosidades del Castillo

 

El nombre "Castillo de Hierro" hace referencia a la dificultad para conquistarlo, pues su doble muralla, el grosor de sus muros, la ausencia de puerta, dos aljibes y lo escarpado de la peña lo hacían inexpugnable. La edificación, que servía de refugio a los pruneños, está situada en la parte más alta de la roca y ésta da nombre a la localidad.

 

Cuando los griegos en el año 740 a.C. fundan la población la llaman PRUNNA (galeón) porque la roca vista desde el Este se asemeja a la vela de un galeón que navega en un mar de pequeñas elevaciones (1 y 2)

 

El pueblo de Pruna estaba situado en la falda de la roca quedando en su interior La Fuente del Pilarillo. El año 1457 es muy probable que sea la fecha del inicio del traslado a la ubicación actual situándose las viviendas a lo largo de la Vereda de Osuna a Ronda dónde ya existía un ventorro, hoy Ronda 19 y cerca de un manantial de agua que está situado en la actual Plaza de España.

 

Dice la leyenda oral, transmitida de abuelos a nietos, cómo fue una de las conquistas de la población perteneciente al Reino Nazarí por Reino de Castilla. Cuentan que el rey de Castilla, posiblemente Alfonso XI, viendo la imposibilidad de conquistar El Castillo de Hierro donde estaban refugiados los pruneños, mandó a sus soldados a capturar machos cabríos, que tienen unos largos y retorcidos cuernos, que estaban pastando en un alcornocal cercano. Esperó a una noche sin Luna, ordenó ataran a los cuernos antorchas, los acercaran a la roca, prendieran fuego a éstas y los jalearan para que subieran por la peña. Cuando los pruneños vieron acercarse las luces pensaron que un poderoso ejército se les aproximaba y decidieron lanzarse al precipicio que hay en la cara Oeste antes de entregarse al rey castellano. Tal fue la cantidad de sangre derramada que llegó hasta un arroyo cercano que desde entonces se conoce como Arroyo Sanguino.

 

 

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